Escribió, porque había un trueno que le quebraba sus adentros, porque la vida nunca fue justa contigo, porque es, fue y será parte de esas injusticias que te hacen levantarte para seguir soportando tantos palos en la espalda, en tu espalda, así como el peso que recae sobre tus hombros cada mañana. Escribió encogido, avergonzado por todas las veces que te pudo hacer daño, por todas las veces que sabe que te lo volverá a hacer, para pedir perdón de antemano, para reflexionar sobre ello y no volverse a equivocar. Pues nunca fue, ni será, el mejor para ti.
Y se que te da las gracias, por todo lo sufrido, por las pocas veces que lloraste, las muchas que te alzaste para pelear, y dar lo mejor a los tuyos. Y aún así, no es capaz de mirarte a los ojos para pronunciar suavemente un "te quiero".