martes, 10 de diciembre de 2013

No importa nada más.

Reescribir sobre las líneas de lo escrito, desdibujando aquellos garabatos dando paso a las palabras que repiqueteaban en su oído, biensonantes, complejas, elaboradas. Sostener con firmeza la desgastada tiza, arrastrarla suavemente sobre la oscura tierra, y sonreír, siempre sonreír.
Arremeter con fuerza contra la barricada del tiempo, cargar contra sus inamovibles pilares de piedra negra, resquebrajar sus cimientos y mostrar que no hay nada que te sea imposible, insinuando una sonrisa leve, dejando entrever los dientes.
Y ahora pararse a pensar, pararse a decidir, sentir el latir manso del corazón, no hay barrera alguna que te impida llegar a tu destino, a tu objetivo, los inmensos ojos que te acechan, las suaves manos que te acarician el rostro y unas piernas largas que se enroscan a tu cuerpo fundiéndoos.

Estremecerse entre sus brazos, un instante eterno y una eternidad instantánea, ya sois uno, lo es todo, no importa nada más.

martes, 26 de noviembre de 2013

Blanco colgante entre la gris ceniza de las negras nubes

Nubes negras, sobre la gris tierra, gris de la ceniza; y entre las cenizas el blanco colgante. De calidad asombrosa, impasible al tiempo, al clima; al mundo en general.

Llueve, llueve ceniza de las negras nubes, ceniza gris que mancha el blanco colgante, lo hunde entre el sucio barro, lo sumerge en la oscura y pútrida tierra hasta que no ve la luz. 

Sumergido en barro no hay bocanada de aire. 

Blanco colgante entre la gris ceniza de las negras nubes.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Creo que es octubre...

Los relojes se detuvieron a la una y diecisiete, hubo un potente destello de luz y luego una serie de pequeñas sacudidas. Creo que es octubre, pero no puedo estar seguro, hace años que no uso un calendario. Cada día es más gris que el anterior, hace frío, cada vez más, el mundo se muere poco a poco, los animales no han sobrevivido y todos los cultivos desaparecieron hace mucho; pronto desaparecerán todos los árboles del mundo. Las carreteras están pobladas por refugiados que arrastran carritos de la compra y por bandas con armas que buscan combustible y comida.

Durante un año hubo incendios en las colinas y gritos trastornados. "Contemplad el valle de la matanza", Jeremías 19-6. Ha habido canibalismo, el canibalismo es el mayor temor. Lo que más me preocupa es la comida, siempre la comida, la comida, el frío y los zapatos. 

A veces le cuento al chico viejas historias de valor y justicia, aunque me cuesta recordarlas. Sólo se que el chico lo justifica todo, y que si él no es la palabra de Dios, entonces Dios nunca habló.

La carretera.

lunes, 1 de julio de 2013

Tres minutos de ida y vuelta.

Tres minutos, no hacen falta más. Tres minutos de ida y vuelta por la calle estandarte de una ciudad que a si misma se denomina de bien, pues claro; aquí en mi ciudad acogemos un gran festival, sí señor. Tres minutos de ida y vuelta para avergonzarse de los roedores que a escasas calles disfrutan de cómodos asientos y engrosados sueldos a costa de unos contribuyentes ahogados que, por orgullo y nombre propio, sonríen las desventuras famélicas en las que están inmersos. Pero claro está, el señor alcalde del grandioso municipio, que curiosamente reside en la calle paralela a nuestra calle estandarte, hoy solamente se preocupa de cómo Brasil nos venció en la final a escasas horas de este momento.

Un mercedes desastrosamente aparcado, reluciente, en cuyo asiento del copiloto reposa una mujer que supera el medio siglo, que parece luchar con esfuerzo titánico contra el paso del tiempo, vestida con sus mejores galas, maquillada hasta un nivel irrisorio y cuyas gafas valen más que todo lo que porto yo encima. Frente al coche un señor mayor, incapaz de mantenerse en pie por si solo sin apoyarse en cada una de las sillas del bar en que se encuentra, mendigando cada una de las galletas rancias que los clientes abandonan junto a sus cafés. Mira tristemente al vacío de la calle, como si entre la mujer del coche y él hubiese toda una eternidad.

Entrar con paso firme a la calle peatonal, tiendas a ambos lados, ropa de gran calidad, vestidos de ensueño para ellas,  trajes  de lujo para ellos, tiendas de deportes, una enorme tienda de trajes y vestidos de comunión para que los pequeños cumplan su tan ansiado sueño, nótese que con los pequeños me refiero a sus padres y/o madres; que añadirán una letra más a pagar con la suma del pequeño traje de un solo uso. Una gran cafetería con un cartel que anuncia “desayunos populares”, quizás el concepto de popular aquí está sobreestimado, pues un café rancio y una madalena de ayer no será muy popular si cuesta más que un paquete de tabaco.  Una tienda de aparatos electrónicos con una gran cristalera que muestra grandes pantallas de televisión a la calle hace las delicias de los pequeños que ensucian el cristal lanzándose boquiabiertos a mirar los dibujitos que nos enseñan, vaho en el cristal y unos padres que nunca sabrán como decirle al pequeño que para tener una de estas televisiones o robas o no comes.

Un joven con la cara pintada, pantalones cortos y una camiseta raída, hace malabares en la calle esperando que le caiga alguna moneda, dando los buenos días a todo el mundo y, si no cae moneda alguna en su sombrero, con aire desenfadado y risueño anuncia mirándote a los ojos “si no puede ser una moneda ofréceme al menos una sonrisa”;  gran forma de no perder la esperanza.

Y muestra de la pérdida de la esperanza un señor, frente a una tienda de perfumes y demás parafernalia del maquillaje y moda moderna, ante la atenta mirada de unas dependientas neumáticas y plastificadas, alarde de la modernidad de una feminidad decadente y vomitiva de piernas escuálidas, grandes pechos y cabezas vacías. Este hombre, en el extremo de la calle estandarte de la ciudad, acompañado de un perro esquelético, digno de llevar por nombre con tono irónico Auschwtiz  o Maunthausen, traga orgullo y lágrimas sobre su desgastada piel a costa del sol mendigando el dinero justo para un kilo de arroz para su familia. Y los paseantes de esta calle, dignos ciudadanos que alardean de vivir en una ciudad de playa y sol, de tener un festival que atrae a gente de todos los rincones del país, apartan la mirada, supongo que para ellos es más cómodo. Y yo, con los bolsillos también vacíos me maldigo por no poder aportar nada a la noble causa de este hombre, capaz de arrastrarse anímicamente ante un joven como yo, me siento mal, me siento triste.

Y ahora, ciudad vacía de esperanza, solamente queda esperar a que el hambre os agarre por el cuello y os estruje como haría ese Dios al que adoráis, que aprieta pero no ahoga. Pero tranquilos ciudadanos, pese a que anoche la selección perdió la final de una copa que ni nos va ni nos viene en la otra punta del mundo, que las gentes del país ganador se lanzan a la calle día a día a protestar contra el gobierno, contra el futbol, pero nosotros no.

No lloréis, que ya es primero de julio y podréis disfrutar de vuestra playa, vuestro sol y vuestros todavía vacíos bolsillos.


Feliz verano.

martes, 18 de junio de 2013

Aprendí...

Aprendí a respirar, aprendí a empezar de nuevo, y ahora el aire es más fresco, huele a ti. Reinventarse como modo de vida, acariciar tu vientre al despertar; tu cabeza sobre mi hombro al amanecer y tus manos sobre mi pecho desnudo. 

Y así, día a día, sentir que eres de verdad. 

lunes, 17 de junio de 2013

Tripas, ojos, oídos...

Tripas cerradas que hace mucho que se abrieron, tripas que no temen, que tras otros ojos aprendieron a vivir, a respirar. Cuando más abajo estaba la autoestima, rozando el suelo, en mil pedazos, otro aliento la esculpió; nunca estuvo rota.

Y el alimento de estas tripas, ahora abiertas, vivas, no es otro que el saber que se equivocaba, que nunca nada estuvo mal, no hubo malas acciones, la única mala acción fue esperar, el esperar del vacío más profundo, hediondo y sucio.

Romper ahora con lo hecho y con lo dicho, con aquello que día a día oscureció tu mirada, tus ojos, al reflejo de un espejo. Arráncate la carne y dime: ¿qué hay debajo?

Profundo, negro y oscuro corazón que ahora late, no fue culpa tuya, descansa, pues ahora que tras el negro cristal lo ves todo más claro, entre el olor a papel quemado, el calor asfixiante y el sabor a café en los labios; todo es más hermoso. Todo te da igual.

Y te da igual porque mentiste, porque esperó oír tu voz. Pero tu voz, que parece ahogada, ahora vibra en oídos ajenos. Oídos que disfrutan, saborean y aprecian tus latidos. Vacío. Negro. Oscuro. Profundo. Hediondo. Corazón.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Pasear por el gélido pasillo...

La necesidad constante de sentir las yemas de tus dedos acariciando estas costillas doloridas al tiempo que los primeros rayos de sol entran por la ventana, atravesando las viejas cortinas que son incapaces de cumplir su función de ocultar nuestros cuerpos desnudos, pegados, de la vista de la calle.

Tu olor impregnado en la almohada, que me hace pensar cada mañana que sigues aquí, que has invadido el lugar más seguro de un niño asustado de los monstruos del exterior, la fortaleza de ese niño que se hace fuerte bajo las sábanas.

El gélido suelo del pasillo, aquel que recorrimos con los pies desnudos a toda prisa uno tras otro, se me hace eterno y eriza el vello de mi cuerpo la sensación de que no estas aquí. Y lo recorro a pies juntillas, como pisando algodones, sintiendo el hielo que es ese suelo, acariciando la pared, esperando que suene la puerta, esperando que seas tú.

domingo, 12 de mayo de 2013

Se juntaron el hombre y las ganas de mujer.

-Te debo pedir que traigas tu propio pijama, que esto es insostenible, que me tiemblan las rodillas y se me encoje el estómago. 
-Pero... ¿de qué hablas?
-¿No lo ves? Te dejo mi pijama cada noche, y... cuando no estás, me lo pongo yo, y al despertarme noto tu aroma sobre mí, noto tu presencia en mi cama, porque... mi cama huele a ti.
-¿Y eso es un problema?
-Es un problema en el momento en que abro los ojos y veo que no estás, que, una vez más, tu aroma me ha engañado, que me ha creado una falsa ilusión, que me doy cuenta de que me quiero despertar a tu lado.

jueves, 7 de marzo de 2013

Pensando en las musarañas...

Apoyó su cabeza contra la pared desnuda de su habitación, sentado en la cama, con las piernas entrecruzadas, como si se encontrara en la posición de la flor de loto, sosteniendo entre sus labios un cigarro humeante. De fondo la música repiqueteaba en sus tímpanos, no había expresión alguna en su rostro, se llevó las manos a la cabeza entrelazando sus dedos con su pelo, soltó un suspiro y, sin retirar el consumido tabaco, sonrió.

"Ya no tengo miedo" repetía constantemente en su cabeza, cruzando de vez en cuando entre esas palabras un suave "soy feliz". Alargó la mano hasta llegar a su teléfono móvil, miró la hora, once de la mañana de un quince de febrero. Sabía que todo volvía a la normalidad, sabía que volvía a ser él mismo. 

Una sonrisa grande, enorme, que como si de un taladro se tratase atravesaba su sien y se posaba en el mismo centro de su cabeza, la sensación de recuperar esa libertad perdida, de ser capaz de vivir sin miedo, la sensación de que todo lo perdido no era necesario, el placer de mirar a través de otros ojos y sentir como se le paraba el corazón y se le hundía el estómago. Disfrutar de la música como hacía tiempo que no disfrutaba, poder gritar de nuevo, poder soltarse y abrazar de verdad, sin arrepentimientos, sin ser juzgado, le hacía feliz de nuevo esa sensación.

Y pensar en ella, recordar su mirada, recordar su risa, le gustaba. Pasó horas en esa posición, encendiendo un cigarro tras otro, con la mirada posada en el techo, sonriendo, suspirando, en fin; pensando en las musarañas...

Ya no hay miedo, ya no hay barro.

Una sensación cálida en mi mejilla, sus labios, mis manos se dejan llevar acariciando su rostro, recorriendo cada uno de esos rasgos que me provocan un suave escalofrío por mis brazos que se eleva hasta mi cuello y nuca. Dejo que las puntas de mis dedos vaguen sueltas, rozando el borde de sus labios, paseándose por su frente, descendiendo a su nariz, parándose durante unos segundos en un pendiente frío, de metal, colocado en su nariz, ella sonríe. 

Una mirada que parece detener el tiempo, acompañada de una sonrisa, no existe nada mas cuando está ella presente, no hay mal alguno que pese en mi estómago, ningún silencio incómodo que arranque de nosotros esta plácida sensación; una sensación similar a una brisa que acaricia nuestra piel, nada puede eliminar este placer. 

No miramos atrás, ¿qué más da lo que hubiese antes? Ya no hay miedo, olvidamos ese barro que pesaba en nuestro estómago y pulmones, esa tristeza, se ha diluido, se ha perdido. Yo solamente te pido que sigas sonriendo, que sigas deteniendo el tiempo, porque no queremos que avance. 

viernes, 1 de marzo de 2013

Tras el humo de un cigarro...

Tras esa sonrisa, reflejado en sus ojos de azabache, no puedo dejar de mirarla, cada gesto, cada movimiento, cada pequeña mueca... Se da cuenta de que la observo a escondidas, me mira, sonríe, me tiemblan las manos y las piernas, sonrío...

Enciendo un cigarrillo, cobijados bajo un porche, se lo paso y me quedo frío mirando como se consume entre sus labios, sonríe, para mí es como un relámpago frío que recorre todas mis articulaciones, deseo encogerme, deseo perderme...

Ahora, sentado en el viejo sofá del salón, con los huesos calados del lluvioso día, las articulaciones agarrotadas por sentir su mirada, me maldigo, una y otra vez, por no haberla buscado pegada a mí, a mi piel. Me maldigo. 

Dedicado a Raquel, con cariño y sonrisas. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

Me besa, se para el tiempo...

Apartando sus cálidos pies de los míos realmente helados, entre unas viejas sábanas, sobre una cama chirriante, besos furtivos en su espalda, abrazado a ella, mientras sus cálidos labios acarician mis manos que rodean las suyas, me estremezco, siento unas punzadas eléctricas que recorren toda mi columna vertebral. Deseo no separarme de ella. 

Gira lentamente su cabeza, mientras yo todavía beso su espalda, con mordiscos tiernos sobre su suave piel, ella sonríe, no puedo evitar sonreír, me besa; se para el tiempo.

Rodea mi cabeza con sus manos, apretando mis labios contra los suyos, no puedo evitar colocar mis manos sobre su larga cabellera, acariciando su delicado y ondulado cabello, dejando que este se enrosque entre mis dedos, sintiendo su respiración acelerada pegada a la mía, dos cuerpos que sienten los latidos comunes, aferrados el uno al otro, con las piernas entrecruzadas; ya no aparta sus pies de los míos.

Siento sus dedos presionar mi costillar, ciñendo mi torso contra el suyo, como si intentara que nos fundiéramos en uno, no puedo evitar que mis manos recorran su espalda y pecho, sonríe, me vuelvo a estremecer. Me arranca la ropa, siento sus manos sobre mi pecho, juega conmigo, esquivando mis besos manteniendo una amplia sonrisa en su rostro; soy todo suyo.

Retiro de su cuerpo la ropa, nos abrazamos, recorremos nuestros cuerpos con nuestras manos nerviosas. Nos sobran las sábanas y nos falta el tiempo, sus dientes, sus uñas, su boca, sus piernas, respiración acelerada y dos cuerpos exprimidos; su sonrisa sigue tatuada en mi mente.

Rodeado por ella, sintiendo esa respiración cálida sobre mi rostro, unos ojos que se clavan sobre los míos; soy todo suyo, es toda mía, mojados, exhaustos, sonrientes, nos dormimos abrazados, mañana será otro día, mañana amaneceré a su lado, mañana volveré a sonreír. 

martes, 12 de febrero de 2013

¿qué demonios...?

"Pero...¿qué demonios me haces?" susurró a su oído apretando los dientes mientras le acariciaba la espalda...

jueves, 7 de febrero de 2013

El chiste más cruel de este payaso

Le hizo gracia que le preguntaran si echaba de menos su voz, su aliento, verla al despertarse, ya no echaba de menos nada, se dio cuenta de que había vivido una gran mentira. Lo que todo el mundo se preguntaba era cuándo se dio cuenta de tal mentira.

No fueron los actos de ella, ni sus palabras, ni siquiera sus propios actos, simplemente se dio cuenta de que estaba equivocado, pero ¿es posible equivocarse en cuanto a lo que sientes se refiere? 

La respuesta es clara: sí.

Vio tras las pupilas de otra persona el deseo, sin desprecio, sin juicios, unas pupilas que recompusieron su alma y cuerpo. Entre sus brazos se estremeció, no había tiempo ni espacio para pensar en el pasado, una amplia sonrisa que le atrapó y le hizo sonreír con fuerza, como hacía tiempo que nadie le veía sonreír, una sonrisa sincera y desde el mismo epicentro de su estómago. Unas pupilas dilatadas que se atravesaban de cuerpo a cuerpo, unas manos que recorrían su cintura y agarraban su cuerpo con fuerza, dos cuerpos pegados entre una multitud bulliciosa en la oscuridad mientras la música repiqueteaba en sus tímpanos; pero en ese momento la música era lo de menos, se tenían el uno al otro, y no parecían querer soltarse.

Manos hechas a medida para cada uno de esos cuerpos, mordiscos, arañazos, sonrisas miradas y besos...

Un beso de despedida al amanecer, una sonrisa amplia en el camino de vuelta a casa, y la mente abierta, el espíritu libre; sabía ya a ciencia cierta que nunca la quiso, que simplemente, se equivocó.

jueves, 31 de enero de 2013

Siento.

Siento que la vida pueda llegar a ser tan dura
Siento no poder solucionar todas tus dudas
No poder acompañarte en esta realidad
Y seguir pa' alante con indiferencia
Quiero regalarte una vida bella
Quiero aparentar que todo saldrá bien
Aunque la verdad es dura y cruel
Aunque todo vaya a salir del revés...

sábado, 19 de enero de 2013

Ya no hay nada.

No vuelvas a este lugar, pues no habrá ya nada para alegrarte el alma y el corazón.

¿Sabes?

¿Sabes? yo siempre voy a estar, tierra fui y tierra seré.

Mi cuerpo tan sólo un disfraz.
Que arda ya y no me acompañe más.

Prefiero ser ceniza y viajar entre los vientos,
entrando en cada poro de tu piel.

Que cure todas mis heridas el fuego de una audaz quimera
que no pienso apagarlo con lágrimas.

viernes, 18 de enero de 2013

Quién...

-¿quién alumbrará estas noches tan oscuras?
-nadie, acostúmbrate a esta oscuridad.

Sin dirección

¿Sobriedad? ¿Despertar? 
No quiero,
me niego a abandonar esta fiesta.
Te quito del medio para seguir...
y seguiré

jueves, 17 de enero de 2013

Barro

Y notar más que nunca esa bola de barro en los pulmones, notar esa asquerosa bola de barro, pesada, que se que me acompañará día a día por mi triste existencia; sabiendo que no me voy a librar de ella, sabiendo que quiero que seas tú quien me libre de su peso, de su hedor...

Pero al parecer, estás cansada de portar ya una, y la mía es solo una molestia menor...

domingo, 13 de enero de 2013

Causa-efecto

En los fenómenos sociales la causa y el efecto son tan complejos que no es fácil establecer relaciones causales exactas.
La causalidad puede indicarse en términos aproximados, no absolutos.

"Por causalidad entendemos simplemente que existen factores que actúan de manera conjunta en una situación dad, de tal manera nos sugiere la existencia de de una conexión causal. Interesa conocer el pasado, no porque se va a tratar, sino porque estructura el presente".
 Hamilton.

sábado, 12 de enero de 2013

Aroma...

Suave, que se eleva por tus fosas nasales erizando todo el vello de tu cuerpo, que te abraza, que sientes como te acaricia el alma...

Aroma a papel quemado, de palabras que no cuentan, de palabras que fueron mentira...