miércoles, 23 de abril de 2014

Quizá...

Unos ojos azules penetrantes me observan, son preciosos, posados grácilmente sobre una pequeña nariz, sonríe, una sonrisa hermosa, no me quita la vista de encima ni siquiera cuando retrocedo tembloroso.

Dubitativas mis manos se agarran a su cadera, sonríe, siento esos ojos clavados en mi, se le escapa una pequeña risa y coloca sus manos sobre mis hombros, beso su frente y siento como se derriten mis entrañas, la anhelo. Introduzco mi mano bajo sus ropas y asciendo, puedo contar con la yema de mis dedos sus costillas: una, dos, tres... Me interrumpe, me agarra los brazos y los baja con fuerza, no deja de sonreír, me parte en dos.

Amaga un beso a mis labios y se aparta, juega conmigo, se le escapa otra pequeña risa, mantiene la mirada inmóvil sobre mi, puedo ver el brillo de mis ojos de deseo reflejados en los suyos. Dudo, acaricio sus mejillas y desciendo, besándole los muslos, tiembla, sus cortos pantalones me permiten besar su piel, morderla. Ríe echando su cabeza hacia atrás, asciendo lentamente y beso sus ingles, con sus manos sobre mi cabeza. Un escalofrío recorre mi espalda, agarro sus rodillas con mi cabeza entre sus piernas, suspira.

Tira de mí, me besa, con los ojos abiertos, mirándome, atravesando mi cráneo. Me desviste, la desvisto, recorro su cuerpo a besos y caricias. Un mordisco en mi cuello, un suspiro tras su oreja, apartar sus piernas y sentirme rodeado, pegarme a ella, sentirla entera. Mecernos el uno sobre el otro, con sus ojos aún clavados en los míos, suspiros y gemidos; fundirnos en uno y acabar derretidos.

Despierto, miro alrededor y veo que no está, busco su olor entre las sabanas, quizá se ha desvanecido, quizá solamente lo he soñado.

domingo, 13 de abril de 2014

Somos mentira.

Tito Livio, o Titus Livius, el historiador romano mostraba claramente sus principios afirmando que: "la plebe o sirve con humanidad o domina con soberbia".
Observar al ser humano a nivel macro, más allá de sus terribles efectos sobre la tierra, más allá de la imagen de "un virus con putos zapatos" como decía Bill Hicks puede aparentar bella y sana si hacemos un esfuerzo, ¿podemos quizás centrarnos en la imagen del tan usado término de comunidad?
Tengamos en cuenta el hecho que pese a que el término "comunidad" puede llevarnos a pensar que ésta es opaca, que no existen más necesidades que las propias del conjunto en bloque, por expresarlo de alguna forma. Es ésto un error, pues en el interior de estas comunidades, herméticas, opacas y mates hallamos un amplio abanico de necesidades, así como potencialidades a niveles que podríamos considerar micro.
Previamente a Tito Livio, Séneca ya escribía: "me vuelvo más avaro, más ambicioso, más sensual, aun más cruel y más inhumano, porque estuve entre los hombres". ¿Puede ser que si observamos al ser humano desde lejos, obviando su fuerza destructiva, encontremos que esa autodivinidad que se han otorgado a nivel individual lo que lleva al ser humano a ser repulsivo en tantos, tantos, tantos aspectos?
Considerarnos dioses, esa voluntad de poder que nos hemos otorgado debería entonces llevarnos a pensar aquellas palabras salidas de Zaratustra pueda llevarnos a la autodestrucción, pues somos individuales llevando por estandarte la comunidad y lo social, somos mentira.
"¡Será posible! ¡Éste viejo santo en su bosque no ha oído todavía nada de que Dios ha muerto!"
Y es así que en ocasiones dudo de si me siento al igual que el Viejo Santo del bosque, el mismo que espetaba "(...) a los hombres no los amo. El hombre para mí es una cosa demasiado imperfecta. El amor al hombre me mataría".