-¿Te sientes sola?
-Más de lo que deseo.
-No deberías sentirte así.
-¿Por qué?
-Porque podrías tener el mundo a tus pies, porque tu suave voz silencia todos los llantos, porque puedes cambiar todas las guerras por abrazos; bombas por juguetes. Porque tu sonrisa significa que no hay mal alguno para ti, y eso me hace sonreír a mi; tu mirada hiela el alma para hacerme sentir bien, una caricia tuya eriza todo el vello de mi cuerpo y un susurro tuyo para mi corazón, que siempre será tuyo...
-Calla, no digas eso.
-¿He dicho ya que tu voz silencia todo llanto?
Dedicado a Bea, por su atención.
martes, 6 de diciembre de 2011
viernes, 2 de diciembre de 2011
Me conformo con imaginarlo...
La tenue luz del atardecer entra por la ventana mientras mis ojos divagan por la sala, hasta encontrarse con su cabellera, oscuro cabello que se apoya sobre sus delicados hombros. No alcanzo a vislumbrar su rostro, me conformo con imaginarlo, con dibujar sus labios en mi mente, con colorear sus ojos.
Un movimiento brusco, se apartan sus cabellos y la luz se apodera del ambiente, al fin consigo ver su rostro, sus ojos, sus labios, su cara. Una sensación fría se apodera de mi pecho, como si se me parara el corazón, me falta el aire y tan apenas puedo tragar saliva; como si se hubiese apoderado de mí con tan sólo un pequeño gesto.
Nuestros ojos se cruzan, la respiración se acelera y sé que no podré olvidar su sonrisa y su mirada…
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Se decidió a escribir...
Escribió, porque había un trueno que le quebraba sus adentros, porque la vida nunca fue justa contigo, porque es, fue y será parte de esas injusticias que te hacen levantarte para seguir soportando tantos palos en la espalda, en tu espalda, así como el peso que recae sobre tus hombros cada mañana. Escribió encogido, avergonzado por todas las veces que te pudo hacer daño, por todas las veces que sabe que te lo volverá a hacer, para pedir perdón de antemano, para reflexionar sobre ello y no volverse a equivocar. Pues nunca fue, ni será, el mejor para ti.
Y se que te da las gracias, por todo lo sufrido, por las pocas veces que lloraste, las muchas que te alzaste para pelear, y dar lo mejor a los tuyos. Y aún así, no es capaz de mirarte a los ojos para pronunciar suavemente un "te quiero".
Y se que te da las gracias, por todo lo sufrido, por las pocas veces que lloraste, las muchas que te alzaste para pelear, y dar lo mejor a los tuyos. Y aún así, no es capaz de mirarte a los ojos para pronunciar suavemente un "te quiero".
domingo, 9 de octubre de 2011
Si sólo sus ojos inspiraran...
Vagué un tiempo atrapado en esos ojos, ojos infinitos en los que desee perderme, tu sonrisia fue aquello que quebró mi cuerpo y alma, como cuerpo inerte perdido entre la arena, que solo oye susurrar tu nombre entre la suave brisa.
Imaginé que esos ojos volvían a mí, que mi vida era suya, que no sacrificaba nada por ella porque ella era un todo, y todo se volvió negro cuando se fue. Recordé el tiempo en que en mis manos notaba el tacto de su suave pelo, pelo que se dejaba mecer por el viento, como si las hojas de un sauce bailaran para recordarle al mundo lo que es bello y hermoso.
Esbocé su sonrisa en lo más hondo de mi alma, disfrutando de la mejor imagen que podía colmar mi corazón, verla feliz, verla sonreír, verla soñar. Y la dejé soñar, marchó a cumplir sus sueños donde nunca más la volvería a ver, marchó para ser feliz, y yo lloré, lloré por no volverla a ver, lloré porque sólo podría soñar con ella.
miércoles, 29 de junio de 2011
Pide un deseo...
Pide un deseo. Pídelo en voz baja, que no te oiga nadie, solo para ti, para ti. Un deseo que te parta en dos, que te haga feliz, que solucione todos los problemas que hay a tu alrededor, que solucione los tuyos. Sonríe, es lo mejor que puedes hacer, muéstrale al mundo que puedes ser feliz. Enseñame esos ojos llenos de vida, ensártame en la lanza de tu mirada, que me abrase, que me queme.
Quedate muy cerca de mí, que no corra el aire, que note tu respiración, que note tu corazón. Responderé si el tiempo es relativo, rápido a tu lado, eterno en la lejanía. ¿En qué piensas cuando lloras? No respondas. Me enfrentaría a los males del averno por ver esa sonrisa sincera. Quebraría cada uno de mis dedos por verte feliz, por soñar junto a ti.
domingo, 19 de junio de 2011
Se decidió a buscar, y olvidó...
¿Dónde estás? Rebuscaba en todas partes habiendo perdido la esperanza, caminé despacio para no hacer ruido al pisar, descalzo. Pensé hacia mis adentros, en todos los cajones de mi cerebro, apartando a un lado los recuerdos de una vida entera que solo parecía que fuesen horas, pero no te hallaba. Balanceé la cabeza y observé a los dos lados, cerrando suavemente los ojos busqué un punto fijo en la pared, para mas tarde, cerrarlos.
Retrocedí dos pasos, esperando retroceder en mi vida, pero no pasó nada. Con la mano busqué un lugar donde agarrarme, para dejarme caer lentamente hasta sentarme en el suelo; suelo frío, frío que recorrió mi espalda hasta alojarse en mi nuca produciendo un escalofrío serpenteante. Respiré con fuerza, hinchando el pecho, para lentamente soltar el aire cálido, pero vacío, y dejar que este se mezclase con el viciado aire de la sala.
Mirando al vacío, al fondo de un pasillo oscuro, me pareció ver tu silueta, quieta, serena. Me levanté de un salto, sin pensarlo, sin necesidad de ayudarme de mis manos para elevarme de nuevo; y te observé. Con solo un pensamiento en mi cabeza: alcanzarte. Mis piernas se paralizaron, como si de un bloque de piedra se tratasen, para no dejarme avanzar. Estiré mis brazos con fuerza, intentando llegar hasta ti, pero no fue posible, tu silueta desapareció en la sombra del largo pasillo, dejándome de nuevo solo.
Me dejé caer de rodillas al suelo, apoyando mi frente en la fría losa, con las manos sobre mi rostro. En mi cabeza chirriante, recorriendo todos los recovecos de mi cerebro una pregunta, una pregunta sin respuesta que me atormentaba día a día, una pregunta que no me atrevía ni a pronunciar; una pregunta que llevaba tu nombre.
Por mi cabeza pasaron siglos, por mi cuerpo los meses y las estaciones, pasó el tiempo, rápido. Tu nombre ya no aparecía en mis sueños, en mis pensamientos, solo eran parte de un vago recuerdo de una vida larga. No habían penas, ni tuyas ni mías. No estaba tu silueta esperándome en cada pasillo oscuro y largo, simplemente, hacía mucho que no estabas.
Y aunque tu imagen aparecía cada mucho, como plomo sobre mis hombros, no significaba nada, no fruncía el ceño ni mordía mis labios inmerso en rabia. Tu imagen no valía nada, solo una pequeña sonrisa por saber que ya no estabas, sólo una mirada perdida por saber lo que hicimos mal, y saber, que debimos hacerlo mal por alguna razón, razón que supera mi comprensión.
viernes, 3 de junio de 2011
Se decidió a imaginar...
Esbozó una pequeña sonrisa en su rostro, intentó echar la cabeza hacia detrás, pero no pudo, algo se lo impedía. Estiró los brazos para desperezarse y notó que algo no iba bien, pero en ese momento no sabia que era. La boca le sabía amarga, tenía cefalea, la cabeza no la tenía ubicada en su lugar, cuando acabó de abrir los ojos notó la fuerte luz del sol cegándole, le dolió.
Se vio rodeado de arena, todavía con la ropa de la noche anterior, se incorporó y vio el mar, la playa, las olas posándose sobre la arena humedeciéndola para retirarse y dejar que el sol la secara rápidamente; seguía en el mismo lugar donde todo acabó la noche anterior.
Sentado, con las piernas cruzadas, rebuscó en sus bolsillos buscando un cigarrillo de buenos días, pero no hubo suerte. Soltó un suspiro de resignación y levantó la barbilla, dejando que el viento le acariciara el rostro; paseándose por sus labios, sus parpados y su frente, refrescandole y acabándolo de despertar. Por un momento se quedó sin aire, sintió como si el corazón, en un segundo, se le detuviese; y la vio a ella.
Se la imaginó en su misma situación, sentada en la arena, con la misma ropa que la noche anterior, la barbilla en alto, disfrutando de la suave brisa de la mañana, que meciese su cabello castaño, rozando con este la arena, con sus ojos pardos clavados en el horizonte, esbozando una sonrisa, jugando con la arena entre sus dedos, disfrutando del momento.
La imagen desapareció para dar paso de nuevo a la cefalea, un dolor intenso que se le clavaba en la sien, y en un nuevo intento por volverla a ver en su mente, se echó hacia atrás, tumbándose en el mismo lugar donde había pasado la noche, y cerró los ojos. Con las manos en los bolsillos, las piernas todavía en cruz, sin todavía percatarse de que no llevaba calzado alguno, hizo todo el esfuerzo para volverla a ver, volverla a imaginar.
Cerca de él, justo a su lado, tumbada, de costado, mirándolo fijamente, clavándole esos ojos pardos sobre los suyos, con la misma sonrisa que la última vez que la vio en persona, le agarró la mano y, por un momento, todos los males del mundo desaparecieron. La imagen comenzó a difuminarse, a perderse, se le aceleró el corazón, y en su cabeza solo oyó una cosa... “todo es posible”.
Per a Maria, de tot cor, amb tot el carinyo del mon.
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