Y notar más que nunca esa bola de barro en los pulmones, notar esa asquerosa bola de barro, pesada, que se que me acompañará día a día por mi triste existencia; sabiendo que no me voy a librar de ella, sabiendo que quiero que seas tú quien me libre de su peso, de su hedor...
Pero al parecer, estás cansada de portar ya una, y la mía es solo una molestia menor...
No hay comentarios:
Publicar un comentario