domingo, 12 de mayo de 2013

Se juntaron el hombre y las ganas de mujer.

-Te debo pedir que traigas tu propio pijama, que esto es insostenible, que me tiemblan las rodillas y se me encoje el estómago. 
-Pero... ¿de qué hablas?
-¿No lo ves? Te dejo mi pijama cada noche, y... cuando no estás, me lo pongo yo, y al despertarme noto tu aroma sobre mí, noto tu presencia en mi cama, porque... mi cama huele a ti.
-¿Y eso es un problema?
-Es un problema en el momento en que abro los ojos y veo que no estás, que, una vez más, tu aroma me ha engañado, que me ha creado una falsa ilusión, que me doy cuenta de que me quiero despertar a tu lado.

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