miércoles, 23 de mayo de 2012

Estoy cansado.

Veo un país enfrentado en si mismo, responsabilidad, que también culpa, de aquellos que han ocupado el poder, de aquellos que se aferran a él sin importarles las necesidades de los que vivimos bajo ellos. 

Siempre creí vivir en democracia, me hicieron creer que era eterna, que siempre estuvo ahí, que siempre estaría, pero mintieron. El rencor arraigado en esta tierra es superior a nuestras fuerzas, mientras la gente lucha por seguir adelante, aquellos que nos dominan y nos oprimen siguen alimentando ese rencor, sin emitir juicio alguno, avivando la llama para causar discordia entre nosotros. 

Prometieron "el oro y el moro", bienestar social, trabajo, seguridad, futuro. Con esas promesas untadas en purpurina brillante se han afianzado en el poder, a mis 23 años todavía no he visto ninguna de esas promesas cumplidas. "Estamos en tiempos de crisis" oigo decir constantemente pero, ¿acaso ellos viven en crisis? No recuerdo un solo día de mi vida en que no haya crisis, no recuerdo disfrutar de esos lujos que ellos nombran, solo recuerdo las cansadas manos de mis padres, rasgadas y desgastadas por el trabajo, solo recuerdo los fatigados ojos de aquellos que día a día lucharon, y luchan, por seguir adelante.

Nos han mentido, eso es imposible de negar, cuando ya tenían lo que querían, quieren más; y yo pienso que no es justo. Es el momento de no enfrentarnos, de aunar esfuerzos para derrocar a estos dictadores democratizados, olvidemos ideologías, olvidemos odios por un momento, volvamos a ser uno; no por nosotros mismos, por los nuestros.

Y yo me pregunto qué será de los míos en un futuro, de aquellos a los que quiero y amo si somos incapaces de demostrar al mundo que no estamos de acuerdo. No quiero mirarlos a los ojos, sentir su vibrante luz, y decir que no hicimos nada. Prefiero dejar que esas miradas me atraviesen el alma, que me abran el corazón y desgarren el alma al poder decir que, al menos, luchamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario